lunes, 30 de septiembre de 2019

¡Que viene la ballena!







Una historia o cuento muy extendido por toda la geografía española, es el de la ballena que apareció en aguas dulces. Con un posible origen culto en la literatura antigua, las posteriores versiones fueron difundidas por la tradición oral.

En varias localidades palentinas se da el mismo relato, siendo en Marcilla de Campos el lugar en que más ha trascendido dicha historia.

Pues bien, ocurrió en dicho pueblo de Marcilla de Campos (población que cuenta en la actualidad con poco más de 40 vecinos) que habiéndose caído un burro a una laguna, su dueño no pudo sacarlo con los aparejos que llevaba puestos y hubo de dejar allí flotando la albarda (almohadilla que se pone sobre el lomo de las caballerías para que no les lastime la carga).

Al rato fue un pastor a dar de beber a las ovejas y al ver flotando aquello, pensó que era un gran animal acuático, posiblemente una ballena. Se corrió la voz por los alrededores, hasta que el asunto quedo aclarado al repescar la albarda.
La misma o parecida historia se cuenta en las poblaciones palentinas de Baquerín de Campos y Cevico de la Torre, sirviendo para que los del pueblo de al lado se burlen de sus vecinos. Así en Mazariegos dicen de los de Baquerín: “Rico Baquerín: ¡Que viene la ballena!”los de Cubillas de Cerrato 
de los de los de Cevico de la Torre: “Rico Cevico, ¡que viene la ballena!”. Lo mismo ocurre con los de Frómista respecto a los de Marcilla.

Este cuento extendido por la península, en la mayoría de versiones el motivo central se basa en la confusión que lleva a pensar que un objeto o animal arrastrado por un río o que flota en él (una borrica con su albarda, un gran tronco, una cuba, etc.) es una ballena, o en algunos casos un gran pez  o una gran serpiente.

En muchas ocasiones, también, se produce la confusión entre la expresión "que va llena" y "¡qué ballena!", refiriéndose a una cuba arrastrada por un río durante una riada. Al final no deja de ser motivo de chanza para los que están escuchando dicho relato.

jueves, 29 de agosto de 2019

Déjame subir al carro




Uno de los elementos que ha desaparecido en el mundo rural es el carro, un vehículo de dos o cuatro ruedas, armazón o cama para carga y una o dos varas o lanzas para enganche del tiro, que hasta hace unos años era imprescindible en las labores agrícolas y en el transporte de mercancías y personas. Movido por tracción animal, podía ser tirado por caballos, bueyes, vacas, mulas, asnos etc.

La clase de carro que más se utilizó para las faenas del campo fue el conocido como “carro de varas”, llamado así porque tenía una o dos varas que sujetaban la caja del carro. El “carro de par” era un carro de una sola vara tirado por dos caballerías.

Otro tipo de carro que fue muy empleado es el llamado de violín que tenía un atalaje con una vara y varias correas y servía de yugo para el par de animales que tiraban de él.

El carro de vacas, típico del Norte de España, es también un carro de una sola vara pero mucho más robusto. En la montaña palentina es llamado carro de talonchos, con un tablero o suelo movible para acomodarse al tipo de carga que se va  a transportar (hierba, paja abono…) y de esta forma cuando se lleva un peso excesivo por laderas acusadas se usara solamente el armazón fijo con dos talonchos a cada lado dispuestos a lo largo.

Carro de talonchos


El carro ha estado directamente relacionado con las tradiciones y costumbres del pueblo, y así ha participado en diferentes formas de ocio de nuestras gentes. Durante los festejos de cada localidad, los carros se engalanaban y se ponían los mejores esquilones a los animales de tiro y los mozos y mozas subidos en ellos entonaban alegres canciones, muchas de ellas guardaban una relación directa con dicho carro:

“Que déjame subir al carro carretero

Que déjame subir que yo de pena muero”

“Anda mozo sube al carro y agárrate bien a mi
Que al torito de tu amo no se le siente venir”

“Carretero para el carro
Vete por la carretera
Y no te olvides del vino
Que beben los de Cervera”

Coplas y canciones que se cantaban mucho antes de que Manolo Escobar hiciera popular su “carro”.



jueves, 18 de julio de 2019

Adiós Tren Burra




Hace 50 años, concretamente el 11 de julio de 1969, hizo su último viaje el conocido como “Tren Burra”, denominado así por su lentitud a la hora de recorrer el trayecto que hacía. Este nombre con el que fue popularmente conocido se aplicaba de manera genérica a la red ferroviaria de vía estrecha que comunicaba varias poblaciones de Tierra de Campos de las provincias de Valladolid, León, Zamora y Palencia.

Esta red de vía estrecha estaba compuesta de la siguiente forma:
*Medina de Rioseco- Castilla a Palanquinos 94Km.
*Medina de Rioseco- Castilla a Villalón y Villada 41Km
*Medina de Rioseco- Ciudad a Medina de Rioseco-Castilla 4Km
*Valladolid- San Bartolomé a Medina de Rioseco-Ciudad 42Km
*Palencia a Villalón de Campos 45Km

Dicho ferrocarril llego a prestar servicio en comarcas eminentemente  agrícolas, especialmente dedicadas al cereal y la harina, lo que hizo que se enriqueciesen los grandes oligarcas de las compañías agrarias.
Las familias Calderón y Martínez de Azcoitia, estuvieron fuertemente interesadas en este proyecto beneficioso para sus intereses personales, y en el que el peso político de Abilio Calderón jugó un papel destacado, junto la facción agraria vallisoletana encabezada primero por Germán Gamazo y luego por Santiago Alba.

El tramo Palencia- Villalón fue el segundo en ejecutarse, después de dos concursos se hizo cargo de la construcción el Marqués de Guadalmina, que fue nombrado presidente de la Sociedad Española de Ferrocarriles Secundarios.
La inauguración oficial de este trayecto tuvo lugar el 1 de julio de 1912, asistiendo al acto el Rey Alfonso XXIII que vino en tren hasta la estación del Norte y se desplazó a pie hasta la estación de los ferrocarriles secundarios dada su proximidad. El edificio de la nueva estación se encontraba junto a los almacenes de la estación de Norte, en un lateral del Parque de los Jardinillos. Este edificio se conserva en la actualidad como Escuela Municipal de Música.



El tren partía de Palencia desde la estación creada al efecto. Desde ahí discurría su trazado paralelo a las otras vías del Ferrocarril del Norte (luego RENFE) hasta llegar a los Tres Pasos, donde se separaba girando hacia la izquierda para atravesar el río Carrión, donde aún podemos ver el resto de los pilares de piedra que sostenían el desaparecido puente de hierro por el que cruzaba el río.
Desde Palencia, tras cruzar el Canal de Castilla se dirigía a Villamartín, Mazariegos, atravesando las localidades de Baquerín, Castromocho, Villarramiel , Villafrades y Villalón.

El descenso de los precios de la harina, la regulación de los mismos durante el franquismo y, sobre todo, el éxodo rural que se vivió desde el inicio de los años 60 del siglo pasado, hicieron que este ferrocarril fuese cada vez más ruinoso económicamente, así que el16 de marzo de 1965 el estado se hizo cargo de él integrándolo en FEVE y el 11 de julio de 1969 se suspendía definitivamente el servicio de este entrañable ferrocarril que unía a la población de Tierra de Campos,quedando en el recuerdo de sus gentes innumerables historias y anécdotas narradas con cierta nostalgia: su lentitud, el humo de sus máquinas, los asientos de madera, la gente cogiendo el tren en marcha después de hacer sus necesidades…. En fin imágenes para el recuerdo de un tiempo que paso.



viernes, 21 de junio de 2019

El enrame de la fuente y la flor de agua






En muchos pueblos de España y en especial los de la zona Norte, llegada la noche de San Juan, se celebraba el rito del “enrame de las fuentes”. Ya hemos señalado en ocasiones anteriores que en esta noche eran tres los elementos sobre los que se ejercían todo tipo de rituales: Fuego, Tierra y Agua.

El agua es un elemento imprescindible de la naturaleza, sin los arroyos, los ríos, las fuentes y los manantiales toda vida sería imposible, por eso desde la antigüedad, el agua fue tratada como un bien sagrado por el hombre.

Nuestra dependencia del agua dio lugar a la aparición de diversos ritos y cultos que se gestaron en torno a las fuentes y a su condición de sagradas en muchas religiones, principalmente debido a los dos grandes valores en los que se sustenta la vida: la salud y la fertilidad. El culto a las aguas, a las fuentes y a los pozos se mantuvo en la tradición popular de una manera sorprendente a lo largo de los siglos, acabando incluso por ser tolerado por el cristianismo.

Las fuentes tuvieron un papel fundamental en el abastecimiento de agua potable a la población; fueron también auténticos mentideros, lugares de encuentro y tertulia de los vecinos que acudían con sus cantaros y cubos a proveerse de agua para el día a día.

Días antes del 24 de junio, la gente solía ir a limpiar las fuentes, para después construir un ramo adornado con muchas flores y rematado con varias banderas. Llegada la Noche de San Juan una comitiva formada por los vecinos del pueblo, portaban el ramo que habían fabricado para la fuente y cantaban canciones alusivas al ramo y a la Noche de San Juan. Si había varias fuentes en el pueblo, se recorrían todas, viendo cuál de ellas estaba mejor adornada. Se bendecía a todos los presentes mojando la planta de la verbena en el agua de la fuente y salpicando para que el agua protegiera a las gentes de todo mal.

Finalmente se competía por ver quién era el primero en beber el agua de la fuente con la llegada de los primeros rayos del sol, en una tradición ancestral llamada “flor de agua”.

“La flor de agua” se asocia  a las aguas de riachuelos y fuentes que reciben los primeros rayos del sol en el amanecer de la noche de San Juan, ya apagada la hoguera y que tiene un poder benéfico y curativo para el que la bebe o se baña en sus aguas.

En algunos pueblos de Asturias  las mozas iban a una fuente en la madrugada de San Juan para coger la flor del agua. La doncella que lograba cogerla obtenía la seguridad de que se casaría antes de terminar el año. La primera joven que conseguía coger la flor del agua colocaba en la fuente una rama en señal de que ya se había llevado esa mágica flor, para que la joven que viniera tras ella viera la fuente enramada y tuviera que dirigirse a otro manantial que aún estuviese virgen.

Hoy en día, se siguen engalanando las fuentes la Noche de San Juan en distintos puntos de España, pero en realidad se ha convertido en un concurso entre barrios o vecinos por ver quien adorna mejor la fuente pública más próxima a su vivienda, eso sí por lo menos los Ayuntamientos han conseguido recuperar la tradición “del enrame de las fuentes” aunque sea dando premios a los “enrames” más originales y bonitos.




viernes, 10 de mayo de 2019

Y lo que te rondaré






Los temas de amor, son la base de casi todas las composiciones musicales, especialmente en la canción tradicional destacan los cantos amorosos. Y dentro de este apartado se hallan las rondas o cantos de ronda, con su particular modo de ejecución en cada lugar de nuestra geografía, una costumbre que casi ha desaparecido en la mayoría de los pueblos.
Acudir bajo el balcón a rondar mozas, intentar conquistar sus corazones con una canción ingeniosa y bien templada, fue hasta no hace tanto una forma de cortejo viable y bien recibida.
La ronda, como forma peculiar del canto como cortejo, expresaba la masculinidad del hombre: el que rondaba era el soltero enamorado acompañado de su cuadrilla y la chica salía a escuchar  sus canticos al balcón o la ventana. Rara vez se daba que las rondadoras fuesen mujeres, ya que estaba mal visto en una sociedad claramente machista. En la mayoría de los casos, los rondadores tenían que pedir permiso a la autoridad para poder rondar.

Los que rondan son los mozos
los casados a la cama
la niña que tiene amores
que se asome a la ventana

Los mozos rondaban a las mozas cantando sencillos versos, expresando sus sentimientos, a menudo convertidos en pugnas entre unos y otros, donde la potencia de la voz y el ingenio ponían a prueba su valía ante los demás  y sobre todo ante la dama cortejada. En algunos momentos estas rondas se convertían en verdaderos desafíos, los rondadores entraban en competencia por una de las mujeres rondadas, llegando incluso a las amenazas con navajas.

Y a la puerta de mi novia
ningún mozo cante mal
tengo la navaja abierta
y alguno la va a estrenar.

Si tú la “ties” abierta
yo la tengo reluciente
la reluci esta mañana
en las tripas de un valiente.

La ronda era un complejo ritual en el cual las canciones desempeñaban un papel importante, con alusiones de todo tipo. Los tres momentos de la ronda eran:
Saludo y licencia, sentencias y desdenes  y por último la despedida.

Aquí hemos tratado El canto de ronda en sentido genérico, como una manera de cortejo a alguna muchacha, pero las rondas también tienen otros significados: costumbres en las cuales los jóvenes o mozos del lugar salen de celebración y  cantan por las calles de los pueblos por las noches por varios motivos, como la llamada a filas o fiesta de los quintos, las fiestas patronales del lugar, la Festividad de los Mayos o la antigua tradición campurriana de ir a natas. También merecen mención las rondas de tunos y rondallas.

Por callejas y veredas, ya se van los rondadores,

contentos de haber rondado, al amor de sus amores.







viernes, 12 de abril de 2019

Matar judíos con limonada







La Semana Santa, según la Iglesia Católica , es un conjunto de días dedicados especialmente a conmemorar La Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Pero también son días dedicados a realizar viejas tradiciones que se pierden en el tiempo, tradiciones que el pueblo ha mantenido y que solo se realizan durante estas fechas del calendario.

Este es el caso de León, que mantiene vivas varias tradiciones relacionadas directamente con esta época del año y ... la bebida.Unas más modernas como “el entierro de Genarín” (desde 1930, ver en el blog del 26 de marzo de 2013) y otras como “Matar judíos” que se remontan a épocas más antiguas.
El origen de la expresión “Matar judíos” es incierto aunque hay varias teorías o leyendas al respecto. Lo primero es saber que en la Edad Media y posterior, estaba prohibido durante la Pascua consumir bebidas alcohólicas pues eran días de ayuno y abstinencia.

Una de estas teorías dice que tras la expulsión de los judíos por Los Reyes Católicos, quedaron en España comunidades de judíos viviendo en las ciudades y pueblos. En León se asentaron en los barrios de San Martín, Santa Ana o Puente Castro. En dichas comunidades judías existieron sangrientas riñas y dice una de las leyendas que en alguna de estas luchas participaron cristianos azuzados por el vino, tomando parte por alguno de los bandos y matando judíos…

Otra teoría, dice que por la misma época, los cristianos leoneses llegado el Viernes Santo, bajaban a la judería para atacar a los judíos con todo lo que pillaban a mano ya que los consideraban culpables de la muerte de Cristo. Ante este panorama, las autoridades de la ciudad permitieron que los leoneses crearan una bebida más suave en las tabernas del camino, con la que se emborrachaban y cedían en sus intenciones. Esta bebida era la limonada, originalmente compuesta por vino tinto rebajado con agua limón y azúcar.


Hay otros que sostienen lo contrario, es decir que los ataques a los judíos se producían por la embriaguez que les proporcionaba la limonada y otros sostienen que la limonada evocaba a una de las siete palabras que pronunció Jesucristo: “Tengo sed”.

Pero parece ser que el dicho atribuido a Fernando el Católico, cuando firmó el decreto de expulsión de los judíos, “Limonada que trasiego, judío que pulverizo” es el posible origen de la expresión que llego por transmisión oral evolucionada hasta nuestros días como “Matar Judíos
Sea el que sea el origen de la expresión, unos días antes de Semana Santa se empieza a beber en bares y tabernas por toda la ciudad (en especial en el Barrio Húmedo) litros de limonada, cada vaso es un judío matado,algunos llegando a alcanzar una cifra considerable de "asesinatos etílicos" sin derramar una sola gota de sangre.. ..





lunes, 25 de marzo de 2019

Ritos y Tradiciones en la Cuaresma





Una vez acabado el Carnaval, la Cuaresma ponía el contrapunto de moderación y penitencia impuesto por la Iglesia a las bulliciosas fiestas de las máscaras y los disfraces. Comenzaba el miércoles de ceniza con el acto religioso de recibir la ceniza, rito preparatorio para los fieles ante la venida de la Semana Santa.

Días de Cuaresma de rezos, sacrificios y misereres, de desfiles procesionales como los “vía crucis”, de representaciones de pasajes de la Pasión, de rituales relacionados con elementos primarios (siembra de determinadas plantas, bendiciones con agua, hogueras pascuales etc.)
La confesión de los pecados en esos días, llegaba a ser casi  una obligación social ya que era justificada mediante una cédula dada por el párroco o el sacerdote de turno, que era recogida por el monaguillo junto con una ofrenda de dos huevos por familia, o sea que el señor cura tenia huevos todo el año.

Este periodo cuaresmal (40 días) se representaba mediante la figura de una vieja que tenía siete piernas y cargaba los alimentos permitidos por la abstinencia en una cesta de verduras y un bacalao en la otra mano. Esta figura era colocada en una pared de las cocinas de las casas y cada domingo se le cortaba una pierna con el fin de saber las semanas que quedaban de ayunos y penitencias.
Los ayunos y abstinencias de comer carne, podían suavizarse e incluso incumplirse pagando una cierta cantidad a la Iglesia. Así los que tenían el dinero necesario, adquirían unos documentos pontificios llamados “bulas” por medio de los cuales se
libraban de dichos sacrificios.

La Cuaresma a pesar de ser una época marcada antiguamente por el ayuno y la abstinencia, también es un periodo relacionado con grandes tradiciones gastronómicas que han llegado hasta nuestros días.
Quizás el plato más típico a nivel nacional de estas fechas sea el llamado Potaje de Vigilia, que se hace con garbanzos, espinacas y bacalao. El bacalao cocinado de diferentes maneras, aparece en todas las recetas tradicionales de Cuaresma, ya que al estar en salazón se conservaba muy bien y estaba (hoy en día no tanto) al alcance de casi todo el mundo.
Pero los dulces eran los platos estrella de estas fechas, especialmente los “buñuelos de viento”, también llamados “Buñuelos de Cuaresma” y las tradicionales “torrijas”.



Actualmente aunque la institución de la Iglesia todavía tiene mucho poder, ya no se sufren sus imposiciones a los niveles de antaño, las bulas ya no existen y los ayunos, penitencias y abstinencias son a voluntad de cada persona, pero hay ritos y tradiciones derivados de su periodo hegemónico que permanecen entre nosotros, nos gusten  más o nos gusten menos.....

lunes, 25 de febrero de 2019

El Entierro de la Sardina





Queda poco para carnavales y con ello todo lo que supone fiestas, bailes, diversión y disfraces antes de que llegue la austera Cuaresma. Justo el día que empieza esta, se celebra “el Entierro de la Sardina”.

El Entierro de la Sardina consiste en parodiar un estrafalario cortejo fúnebre formado por una serie de personajes grotescos, generalmente vestidos de luto riguroso, que desfilan flanqueando un ataúd que contiene una figura de pez. Se celebra tradicionalmente el miércoles de Ceniza y en él se entierra simbólicamente al pasado representado por la figura de la sardina como símbolo del ayuno. Supone el sentir general de que no se terminen los días de Carnaval, en contraposición a la llegada de la Cuaresma.

Y, ¿porqué se celebra de esta forma? ¿Porqué enterrar una sardina?  Pues parece ser que se debe a una decisión tomada por el rey Carlos III en Madrid en el siglo XVIII.

Según una leyenda popular (hay otras versiones distintas sobre el origen de este entierro), a los mercados de Madrid llegó una partida de sardinas en mal estado. El olor y el hedor que había en la ciudad era insoportable comenzando incluso a peligrar la salubridad de la población. Carlos III proclamaría un edicto según el cual todas las sardinas podridas deberían ser enterradas en la ribera del Río Manzanares.

El lugar exacto del enterramiento no está concretado a ciencia cierta, pero seguramente fuese cerca de la actual Fuente de los Pajaritos, en la Casa de Campo, enclave donde las últimas décadas “la Alegre Cofradía del Entierro de la Sardina” lleva a cabo el final del Entierro de la Sardina en Madrid. En fin, un edicto para salvar la salud de los madrileños terminó con el transcurrir del tiempo convirtiéndose en una tradición del miércoles de Ceniza y del paso de Don Carnal a Doña Cuaresma.



Aparte de esta leyenda, algunos historiadores señalan que el origen de la sardina era una loncha de tocino o panceta que comían los jornaleros y trabajadores a la que llamaban sardina. Enterrarla significaba que comenzaba el tiempo de Cuaresma en el que estaba prohibido comer carne. Otros apuntan que la sardina enterrada simbolizaba el ayuno y que escogieron este pescado porque era lo que se acostumbraba a tomar a media mañana. Sea como fuere el origen, la parodia y cortejo de este peculiar entierro fue pasando a las distintas ciudades de España y a algunos lugares de Latinoamérica, llegando a celebrarse hasta la actualidad.