jueves, 29 de diciembre de 2016

Ea que eres como una perla



En la parroquia de San Miguel de la capital palentina, en cuyo templo cuenta la tradición que se casó el Cid con doña Jimena, tiene su sede la cofradía del “Dulce Nombre de Jesús”.

No sabemos la fecha exacta de la fundación de la Cofradía, pero todo nos hace suponer que fue a finales del siglo XV, cuando se constituyó una asociación o hermandad llamada  del Santísimo Nombre de Jesús durante el pontificado del obispo de Palencia Fray Alonso de Burgos  y establecida en la parroquia de San Miguel por encuadrarse en su demarcación la judería, ubicada en torno a la calle de San Marcos, y llamada así después de la expulsión y futura conversión de los judíos. Se sabe que en esa fecha se produjo el bautismo de muchos judíos palentinos. Se encargó a los dominicos que cristianizasen el antiguo rito de la circuncisión, promoviendo el bautismo cristiano entre los circuncidados, y cambiándolos el nombre hebreo por el de dulce nombre de Jesús.

El centro de la fiesta es la imagen del Niño Jesús, de factura barroca, al que se dedica la celebración, y al que se “bautiza”. Es una talla del siglo XVII, que en su mano izquierda porta una cruz y que con la mano derecha hace un gesto que nos recuerda a la uve de la victoria.

El día 1 de Enero, la cofradía celebra lo que se ha pasado a denominar desde mucho tiempo atrás “El bautizo del Niño”, una fiesta de carácter religioso y cultural, que se celebra en el barrio de San Miguel de Palencia desde 1588, ceremonia con la misma autenticidad y bombo que un bautizo real, con la particularidad de que la imagen del Niño es zarandeada y bailada en sus andas por cofrades y autoridades civiles y religiosas, mientras le cantan los versos del “Ea”, villancico que se atribuye a un juglar del siglo XIV.
El Ea, más que a un villancico se parece en el estilo y en la forma al Auto de los Reyes Magos, pues las veinte estrofas que lo forman nos hablan de la estrella, de los Reyes Magos, de su viaje, de su encuentro con Herodes, de la adoración al Niño etc. Y el estribillo dice así:


"Ea que eres como una perla
Ola que los niños te adoran
Oye que te rondan pastores
Vaya que eres sol refulgente, Niño del Alma
Niño del Alma."

El bautizo recorre los interiores y exteriores de la iglesia de San Miguel y finalmente acaba como todos los bautizos: Desde un balcón el padrino y la madrina arrojan al público confites y caramelos y algunas monedas. Y para que todo sea más dulce los cofrades reparten rosquillas.
En el año 2015 el Bautizo del Niño fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.






lunes, 12 de diciembre de 2016

Felicitaciones ,oficios y aguinaldos


Parece ser que la primera tarjeta  de Felicitación navideña se editó en 1843 por iniciativa de un editor inglés, Henry Cole, que encargó unos dibujos que luego imprimió y envió a sus amistades.
En España, con anterioridad a esa fecha, se tiene constancia de una primera Felicitación de Navidad. Concretamente el diario de Barcelona en el año 1831 imprimió postales de felicitación, a cambio de las cuales sus repartidores esperaban recibir una pequeña cantidad de dinero o aguinaldo.

Desde mediados del siglo XIX la práctica de felicitar las Navidades por medio de tarjetas postales fue creciendo sobre todo entre trabajadores que tenían una escasa remuneración económica. Así serenos, faroleros, vigilantes, aprendices etc., entregaban una tarjetita a los vecinos del barrio para recordarles que aportasen su colaboración en dinero o en especies. Las felicitaciones de los trabajadores de oficios públicos eran repartidas por éstos con la manifiesta intención de obtener una gratificación para las Navidades, hacia aquellas personas o empresas con las que se tenía un contacto diario y a la que se le prestaba más de un favor, en los servicios cotidianos.


En la mayor parte de las tarjetas destaca la figura del trabajador con uniforme de gala, o con la ropa de trabajo mientras desempeñan las tareas propias de su oficio; en un segundo plano aparecen productos típicos de la Navidad: turrón, pavo, uvas, champán, etc.

Las fórmulas o frases de felicitación son casi siempre las mismas y están impresas o estampadas en el anverso de la tarjeta: “El carretero felicita a usted las Pascuas de Navidad” o “El farolero les desea Felices Navidades”; mientras que el texto en verso con el que el trabajador pide el aguinaldo hace referencia a las peculiaridades de cada oficio y está impreso en el reverso de la tarjeta.

Esta práctica de Felicitar con estas tarjetas en mano cayó en desuso, principalmente por los abusos que había  a la hora de pedir los aguinaldos, pues lo mismo te felicitaba el arquitecto que el monaguillo o la guardia civil, no cumpliendo el fin para el que fueron creadas: Ser una ayuda para los trabajadores públicos con menos recursos económicos.


Hacía el comienzo de los años 70 del pasado siglo, desaparecieron dichas felicitaciones, mucho antes ya habían sucumbido bastantes oficios de los que se representaban en dichas tarjetas tales como faroleros,espiteros del gas, telegrafistas o serenos.Por cierto, estos últimos tenían la misión de abrir las puertas de los portales a los vecinos cuando se les llamaba por la noche, ya que nadie en un principio podía tener llave del portal de su casa.Era una forma de controlar al vecindario por parte de la autoridad.



martes, 1 de noviembre de 2016

La Olla Ferroviaria



El ferrocarril de Bilbao-La Robla se inauguró en 1894.Fue el trayecto más largo de Europa de un tren de vía estrecha, con locomotoras de vapor, recorriendo una zona de España austera y en una época difícil para llevarse algo a la boca, no quedaba más remedio que buscarse la vida para comer caliente, bien y de forma económica. Y con este fin nació la Olla Ferroviaria.
Los ferroviarios soportaban largas jornadas de trabajo entre 10 y 16 horas, muchas veces con un frío extremo, y la necesidad de una comida caliente y nutritiva se hacía de rogar. Los trabajadores se encontraban con un problema a la hora de encajar las horas de la comida en sus quehaceres diarios. La solución fue realizar la comida sobre la marcha, aprovechando los recursos de las máquinas y su imaginación.
Un buen día alguien probó a conectar un tubo desde el serpentín de la locomotora hasta una vasija, consiguiendo preparar unos buenos guisos al vapor. Más adelante se avanzó en la sofisticación del invento: el carbón
sustituyó al vapor y la cocción lenta en la cola del tren se impuso sin
discusión. Se instaló así una forma de trabajar que eliminó el problema que
suponía la hora de comer y, casi de rebote, creó todo un arte culinario.
Hay que pararse a pensar en la envergadura de su idea, ya que con el guiso de la olla se daba de comer a toda la brigada del tren y acabó convirtiéndose en un momento esperado por los trabajadores por la exquisitez de la comida y por ser un instante de hermanamiento y reunión que todos agradecían, dada la cantidad de horas que trabajaban. Por otra parte, este invento tenía una doble función, ya que durante los duros meses de invierno el calor de la olla servía también como calefacción.
Aunque originaria de Mataporquera y su municipo de Valdeolea (ferrocarril de
La Robla), la olla ferroviaria se ha extendido por todo el territorio de
Campoo-Los Valles y por otras regiones, como Asturias, Vizcaya, norte de
Burgos y de Palencia…
La olla ferroviaria cumple hoy una finalidad bien distinta pero sigue despertando admiración y está presente en muchas fiestas y eventos de caracter culinario.
Probablemente, aquellas primeras ollas ferroviarias eran bastante más
rústicas que las actuales. En la actualidad está compuesta de dos partes, un recipiente metálico y un puchero. El primero normalmente está realizado con chapa y dispone de tres patas. Es el soporte donde se realiza el fuego con el carbón vegetal. Por su parte, el puchero puede ser de porcelana esmaltada o de barro y en él es donde se cocina el guiso.


El puchero tomado por las asas del collarín se introduce en este cuerpo externo, quedando suspendido. Así, el aire caliente de la combustión está en contacto con el fondo y todo el contorno del puchero, antes de salir al exterior por las perforaciones de la parte alta.
La cazuela/olla/puchero, rodeada de aire caliente a temperatura constante y no muy elevada, realiza una cocción lenta y garantiza el éxito culinario de la olla ferroviaria.
La vistosidad de los recipientes ha propiciado para muchas ollas ferroviarias
el destino de objeto decorativo.






martes, 4 de octubre de 2016

Las panaderas



En torno a una mesa de madera se hacían otras cosas aparte de comer: Se escogían las lentejas y los titos, se planchaba la ropa, se amasaba el pan….. Estas tareas llevaban implícitas un ritmo que daba pie a una base para desarrollar un canto de trabajo que de alguna manera hacia más llevadera la monotonía de dicho trabajo. Así el amasado del pan  dio pie  al “toque de las panaderas”, que valiéndose de la mesa de amasado  y de los golpes dados en ella con las manos, constituye  lo que popularmente se conoce como “panaderas”.
Este toque junto con el cántico de trabajo asociado a él, se encuentra muy repartido por toda la Península. 

Panaderas de Grijota
teneís garbo de trigal
la alegría de la jota
y la gracia de su sal.


Y a la entrada de Oviedo y a la salida
hay una panadera cuánto me mira.
Ay, qué panadera.
Ay, qué panaderilla, el alma me lleva.


Ya vienen las panaderas
por las calles de San Juan
engañando a los chiquillos
cuatro perras vale el pan.
Dime panaderita, panaderita
como va el trato,
la harina va subiendo
 y el pan barato

La técnica para  el ritmo de panaderas suele ser casi siempre igual:
1.     Extendemos la palma de la mano encima de la mesa
2.    Golpe con el puño sobre esa mano
  1. Vuelta y vuelta de la mano que extendimos al principio
4.    De nuevo puño sobre la mano al igual que en el paso 2
5.     Puño sobre la mesa
6.    Palmada
7.     Golpe con mano extendida en la mesa
Repitiendo el ciclo completo continuamente.
En Internet se pueden encontrar varios tutoriales con vídeos para aprender a tocar el ritmo de Las Panaderas.


En los años de racionamiento y hambre, el toque de panaderas también sirvió como juego, para entretener la gazuza que se pasaba,  mientras se esperaba sentado en torno a la mesa para dar un bocado a lo poco que había para comer.



jueves, 1 de septiembre de 2016

Los Gigantones madre




Las fiestas de San Antolín en Palencia, cuentan en sus pasacalles  con varias figuras emblemáticas para los chiguitos y personal en general. Son los Gigantes y Cabezudos que a ritmo de dulzaina y tamboril  bailan y animan las mañanas de las ferias. Cada día de fiestas después del cohetón sale del Ayuntamiento seguido de multitud de niños y mayores   la comitiva que integran los gigantes (el rey, la reina, el palentino y la palentina) y sus cabezudos, bailando al son como hace más de 20 años, de los Dulzaineros de Campos. Anteriormente acompañaron con su música a estos gigantes y cabezudos Darío Torres y Artemio Antolín o los hermanos Ángel y Constancio Villota más conocidos como “Los Melgos”

La incorporación a los programas de festejos de estas figuras, tanto en Palencia como en otras ciudades, parece que es tardía y sus antecedentes más cercanos en el tiempo hay que buscarlos en representaciones simbólico-religiosas asociadas a procesiones como la del Corpus Christi.
La aparición de los gigantes en las procesiones de Corpus Christi ya está documentada desde el siglo XIV. Estas figuras y sus bailes se extendieron por toda España a partir de los siglos siguientes, especialmente a partir del siglo XVI. El esplendor de estas celebraciones procesionales lleva consigo un desarrollo importante de estas figuras simbólicas, que son ataviadas de acuerdo con la moda imperante durante los siglos XVI y XVII.


 Son muchos los ejemplos de bailes de gigantes, ligados a la festividad del Corpus, que aparecen en Castilla y León, especialmente en las capitales de provincia, aunque también en pueblos con cierta importancia. Carlos III juzga irrespetuosa su aparición en actos religiosos y decide suprimirlas por  real Orden de 10 de Julio de 1780. Con el transcurrir de los años estos gigantes casi desaparecen, pero con el triunfo español sobre las tropas napoleónicas encontraron un motivo  de alborozo callejero y rechazo público al francés invasor y volvieron a salir en numerosas ciudades en las fiestas del patrón, visitas reales y otras solemnidades de carácter civil. A partir de la segunda mitad del siglo XIX se suelen representar parejas de aldeanos ataviados a la antigua usanza. Es el caso del palentino y la palentina o el más que conocido de Los Gigantillos de Burgos, pareja de aldeanos en tono burlesco, de finales del XIX. También fue común representar, con los gigantes, los distintos continentes conocidos.

Bailes propios de gigantes aparecen en el repertorio de muchos cancioneros castellano-leoneses. Entre ellos, Guzmán Ricis, el maestro palentino, recogió el siguiente:
Los gigantones madre,
el día del Señor
como son tan grandones
tocan el zarambombón.



La  letra hace referencia al zarambombón, que es la denominación popular que se ha dado a una de las campanas de la catedral de Palencia.



miércoles, 3 de agosto de 2016

No vale dos reales




El 1 de enero de 2002 con la puesta en circulación de los billetes y las monedas en euros, paso a mejor vida la moneda nacional del Pais. Con la peseta eliminada se terminó de borrar de la mentalidad española el histórico "real", moneda que fue sustituida por la peseta en el siglo XIX y que  había sido
básica en el sistema monetario español desde mediados del siglo XIV.
Aunque fuera de circulación como unidad monetaria, el real sin embargo, había perdurado en el lenguaje coloquial y era expresión frecuente decir: “Ese tipo no vale dos reales” .

El real nació como moneda de plata  de 3,35 gramos con Pedro I de Castilla,  y permaneció  hasta la reforma monetaria del 26 de Junio de 1864, en la que durante el reinado de Isabel II, se introdujo el escudo de plata, que solo duraría cuatro años, hasta la implantación de la peseta. A partir del año 1497 tenía un valor de 34 maravedíes, en ese mismo año la "Pragmática de Medina del Campo" emitida por los reyes Isabel de Castilla y Fernando de Aragón establecía en detalle el peso y la cantidad de plata que debería de poseer el real acuñado,.La última moneda que aparece con el nombre de real,( 1R en sus leyendas) es de 1864.


El pueblo mantuvo el término de real para otras monedas hasta bien avanzado el siglo XX, al llamar así a los 10 céntimos de escudo antes de la aparición de la peseta. Más tarde llamó dos reales a la moneda de plata de 50 céntimos de peseta. Y de nuevo en 1925 se llamaba real a las monedas acuñadas en cuproníquel. Finalmente dos reales eran las monedas de 50 céntimos que en sus últimas emisiones eran de aluminio y llegaron hasta los primeros años del reinado de Juan Carlos I.

Así pues, los reales hoy ya casi están olvidados, pero todavía en el folklore y sobre todo en diversas coplas tradicionales aparece nombrado. Aquí  pongo algunos ejemplos:

"Anda diciendo tu madre
que tienes cinco mil reales,
mételos en el bolsillo,
que tú bien poquito vales".

"Entre un duro y un real
se trabó combate duro,
llevaba el real la razón
y se la dieron al duro".

"Eres moza y vendes huevos,
¿quién te comprará la cesta
si los compras a dos reales

y los vendes a peseta?"
"Lolina, por tus amores
me cobraste quince reales,
Lolina, no seas tan cara,
yo puse los materiales".

"Los ojos de mi morena
no son chicos ni son grandes.
Son como monedas de oro
de las de cuarenta reales".

"Mozos hay, mozos hay,
mozos hay en la ciudad,
unos son de perra chica,
y otros no valen un real".

"Un duro con otro duro
se juntan cuarenta reales,
y tu suegra con la mía,
se juntan dos animales".

"Vale más la alegría
que yo derrocho
que los miles de reales
que tienen otros".




Finalmente añadiremos que en el célebre cuplé de La  Violetera compuesto por  José Padilla en 1914, se menciona en el estribillo al real :

Llévelo usted señorito
que no vale más que un real
cómpreme usted este ramito
cómpreme usted este ramito
pa' lucirlo en el ojal



lunes, 4 de julio de 2016

La ruta del carbón de cok

La llamada ruta del carbón de cok (o coque en castellano) parte del pueblo de Vergaño, en el norte de Palencia, como a unos 6 Km de la localidad de Rueda.El coque se producía en la zona noreste de la montaña palentina de las explotaciones  mineras de carbón de hulla, concretamente en los valles de Castillería y de Santullán hacia el segundo tercio del siglo XIX.
El carbón de cok es un material sólido y poroso, de color grisáceo, de alta calidad calorífica y múltiples aplicaciones en la industria metalúrgica y en la carbonífera, que se obtiene al someter el carbón de hulla a muy altas temperaturas (de 500º a 1.100º), sin que exista contacto con el aire. No todo el carbón valía para carbón de coque sino el extraído en determinados pozos. En Vallejo de Orbó había un pozo especialmente dedicado a este carbón que se llevaba a la empresa metalúrgica vasca de Echevarría hasta los años 60 del siglo XX.






De forma intensiva se articula  esta ruta como el referente para el suministro del carbón de cok, concretamente entre 1840 y 1895.El combustible obtenido era transportado por mulas y carretas por caminos angostos y carreteros hasta llegar a Alar del Rey, donde se introducía en barcazas al objeto de llevarlo por el Canal de Castilla hasta Palencia y Valladolid donde se vendia a pequeñas industrias metalúrgicas, ferrerías y calefacciones. Hacia la mitad del siglo XIX se puso en marcha el ferrocarril entre Rueda y Cillamayor-Mataporquera impulsado por un cambio sustancial en la política aduanera lo que favoreció la creación de los llamados “ferrocarriles carboneros”. Posteriormente, con la inauguración del ferrocarril a Santander, también fue transportado el coque a la capital cántabra. Finalmente con la desaparición de la navegación por el canal de Castilla, el auge del ferrocarril y el posterior cierre de las minas, estos caminos dejaron de cumplir para el fin con que fueron creados y cayeron en el olvido.

Hoy en día esta ruta está perfectamente señalizada, quedando para uso de ciclo turistas y senderistas con un recorrido total de aproximadamente 66Km.





miércoles, 1 de junio de 2016

Coplas, toros y toreras



Dejando atrás discusiones y polémicas sobre fiestas de toros, corridas y encierros, lo cierto es que el folclore y en especial la música, está surtida de amplias composiciones taurinas. Romances, coplas y sobre todo pasodobles, hacen alusión a toros y toreros por toda la Península Ibérica.
Pero hoy nos ocuparemos de las coplas taurinas, coplas en su mayoría compuestas por poetas que el pueblo absorbe y las hace suyas, pasando
el autor al olvido debido a la popularidad de la creación.
Hay coplas dedicadas a los encierros:

“Los toros de Torrejón
dicen que se han escapao
por el camino Getafe,
¡vaya paso que han llevao”

“Levántate pamplonica
levántate y pega un brinco,
que acaban de dar las cinco
y el encierro es a las seis.
Y el que se levante para las seis
delante los toros correrá
San Fermín que todo lo ve,
te bendecirá, te bendecirá.

Otras a las corridas de toros:

“Ya está el torito en la plaza
y el torero en la barrera,
y la dama en el balcón
diciendo que el toro muera”

Otras a las ferias y fiestas:

“Todos quieren que haya toros,
porque si no los hubiera,
se quedaría muy triste
la Virgen de la Salceda¨

Son características las coplas taurinas amatorias:

“Echa una suerte al toro
y otra a la vaca,
y otra “pa” mi morena
 que está en la plaza”

Y las dedicadas a los toreros:

“Manolete se acabó
entre los cuernos de Islero
y el mundo entero lloró,
que ha muerto el mejor torero
que a Córdoba le nació”

Al  hablar de coplas ligadas al mundo del toro, nos hace pensar en bandas de música y en los pasodobles toreros; pero hay otra música con raíces taurinas hoy prácticamente desaparecida. Nos referimos a las conocidas como toreras.
Las toreras, son canciones tradicionales con temática taurina en todas sus vertientes, cantadas casi siempre  sin acompañamiento instrumental en diferentes momentos, por ejemplo, durante las corridas o las capeas; también mientras se esperaba el inicio de los festejos taurinos para entretener a la gente y, de paso, ir subiendo  la tensión en el ambiente pre-taurino; o mucho antes, cuando los jóvenes iban andando a por los toros que habrían de traer hasta el pueblo para lidiarse en dichos festejos.
Podemos decir en general, que con el nombre de toreras se hace referencia a las canciones o tonadas que se interpretaban las vísperas o durante el día del festejo taurino.

A principios del siglo XX la Copla se consolida como un género con identidad propia dentro del cante popular español. Ya Federico García Lorca y la Generación del 27 mantuvieron una estrecha relación cultural con la copla y sus artistas. De hecho Federico rescató del olvido coplas (algunas con temas taurinos) como Los cuatro muleros, En el café de Chinitas, Los Peregrinitos o Anda Jaleo.
En la España dividida durante la Guerra Civil se oían las mismas coplas en ambos bandos, y una vez finalizada la contienda continuó siendo un género
muy popular.
La Dictadura franquista acoge en su ideología elementos populistas, que le sirven para formar la cultura del régimen. Fomenta y reserva un lugar de
honor a los toros y la copla que gozan de la pasión del pueblo.

Es de sobra conocido el gusto de Franco por la copla y las actuaciones de las Tonadilleras (las llamadas folclóricas) en las celebraciones del El Pardo.





domingo, 1 de mayo de 2016

Los Mayos


Las fiestas en el medio rural se articulaban en torno a las faenas del campo y a los ciclos estacionales del año, todas ellas provenientes de antiguas culturas paganas y que con la llegada del cristianismo se convirtieron en festividades religiosas.

Los Mayos son fiestas ancestrales que se celebraban por toda España. Recuerdan los  rituales del culto al árbol: planta sagrada que significa poder y fuerza. La fiesta mayumea fenicia exaltaba la primavera. Posteriormente, estas costumbres fueron asimiladas por nuevas civilizaciones prerromanas, como la celta. La festividad celta de Beltane marcaba el comienzo de la temporada cuando el  ganado se llevaba hacia los pastos de verano. De ahí la adoración de los fenómenos terrenales: tierra, mar y aire.

Estos rituales fueron seguidos por los romanos en su adoración y culto a multitud de dioses. También asimilaron esta tradición mayumea en honor de la llegada de la primavera y de las primeras flores del año, el día que corresponde con el actual primer día de mayo. Todo poblado romano tenía además de los dioses oficiales los propios autóctonos. En Hispania se adoraba a la diosa Bona Dea, también llamada Maya, Maia o Fauna, diosa de la fertilidad en la mitología romana con la que se celebraba la llegada de la primavera. Seguramente esta tradición sufrió variaciones con la llegada de la civilización árabe a los campos de Castilla, como la manifestación en cantos o rondas a la persona amada. Más tarde la Iglesia Católica las convirtió en “Cruces de Mayo” o en otros casos “mes de María”.
En un texto anterior  del 30-04-2013 hablamos de lo que era pinar el mayo: “poner un gran árbol pinado en la plaza del pueblo para que los mozos suban a coger un trofeo puesto en la picota”,  mientras las muchachas les animaban desde abajo bailando y cantando en torno al árbol.


Estas celebraciones han dado lugar a un tipo de canciones populares llamadas también Mayos, y que generalmente se cantan y se cantaban a partir del 30 de Abril por toda la geografía del país. Los mozos salían a cantar los mayos para rondar a las mozas en sus casas. Estas tenían sus puertas y ventanas engalanadas con flores, ramas y guirnaldas. La moza rondada o "maya" quedaba obligada a invitar al mozo a una buena merienda.

Ya estamos a treinta
del abril cumplido,
mañana entra mayo
de flores vestido.
A cantar el mayo
vengo a tu ventana,
si me das licencia,
hermosa madama.




Así pues los mayos son fiestas primaverales, no solo porque se celebren cuando los campos se muestran más brillantes, sino porque recuerdan los rituales ancestrales de culto al árbol en civilizaciones que manifestaban su adoración a sus dioses y lo que estos significaban en fiestas conmemorativas de exaltación de acontecimientos que para aquellos hombres tenían trascendencia, tales como los cambios de estaciones.


domingo, 3 de abril de 2016

El estuvo aquí


El 28 de Marzo de 1942 moría en la cárcel de Alicante el poeta del pueblo, Miguel Hernández.

Su vida después de acabada la guerra civil fue un ir y venir de una prisión a otra. Entre estas estuvo en la de Palencia en el Otoño de 1940.
Miguel Hernández fue trasladado a Palencia desde  la cárcel madrileña de Conde de Toreno durante las jornadas del 22 al 23 de Septiembre de 1940.Hacia pocos meses que  le habían conmutado la pena de muerte por la de reclusión a 30 años de prisión.
El traslado desde Madrid a Palencia fue realizado en un tren de mercancías. Eran un número cercano a los doscientos presos políticos, hacinados sobre la paja esparcida por los vagones. Llegaron a tardar dieciséis horas en efectuar el viaje.
Cuando pisaron suelo palentino fueron conducidos hacia las afueras de la ciudad hasta llegar a la Prisión Provincial, la cual al inicio de aquel Otoño de 1940 tenía una población reclusa de más de un millar de presos, muy superior a la capacidad para la que estaba destinada, por lo cual es fácil pensar en las condiciones de vida de los mismos, cuando en la mayoría de los casos, eran diez o doce los reclusos alojados en una celda.
Como consecuencia de este hacinamiento, la dirección de la Prisión Provincial no pudo hacer cumplir a los recién llegados con el obligado periodo de aislamiento al que solían ser sometidos cuando se procedía al traslado de un preso de una prisión a otra.

Durante su estancia en Palencia, Miguel Hernández escribió a su esposa Josefina un total de nueve tarjetas postales, una por semana que era lo que les estaba permitido. En la primera fechada el 24 de Septiembre le comenta a su mujer que ha venido a un buen lugar, que su situación mejora con este traslado, que de momento no hace frio y que el pan es bueno pero escaso.
Durante su estancia en la cárcel de Palencia, frecuentó mucho la biblioteca y leyó bastante, pero parece que su actividad creativa como poeta fue escasa. También se sabe que ejerció de profesor en algunas de las clases que se organizaron en la cárcel. Los datos con los que se cuenta de su paso por la prisión palentina son pocos y confusos, pues en las cartas que escribió desde aquí dice muy poco de la vida carcelaria en esta ciudad. Hay que tener en cuenta que las cartas de los presos estaban sometidas a una férrea censura por parte de las instituciones penitenciarias.
El 24 de noviembre, Miguel Hernández salió escoltado de la prisión de Palencia hasta la estación del ferrocarril para coger el tren que le llevaría a Madrid. En Madrid estaría de paso en la cárcel de Yeserías y de aquí pasaría a la de Ocaña.
Antigua Prisión Provincial de Palencia

La antigua cárcel palentina ha sido remodelada y ahora es un centro cultural llamado LECRAC (Cárcel escrito al revés) y que paradojas de la vida y por imposición del PP  alberga  entre otras cosas, el Museo y Archivo de la Policía Nacional. Varios colectivos han rechazado esta imposición y están luchando para que esta emblemática cárcel, símbolo de la represión franquista durante la Guerra Civil y los casi 40 años de dictadura,  se denomine Centro Cultural Miguel Hernández en reconocimiento al escritor que pasó por los barrotes de esta prisión.

Para saber algo más de la estancia del poeta en la prisión palentina recomiendo leer el libro de Julián García Torrellas “Miguel Hernández en la cárcel de Palencia”, del cual he cogido varios fragmentos para este texto.