jueves, 3 de septiembre de 2015

EL DIA GRANDE O DIA DE LA FUNCION



Hoy la globalización lo absorbe todo, incluidas fiestas y festejos: en los pueblos  y ciudades, en las verbenas y bailes de todas partes, se escucha la misma música, se bailan los mismos bailes y se hace prácticamente lo mismo en todos los sitios. Montarse fiestas es más corriente y rutinario que hace años y la mayoría de las veces no presenta ningún aliciente nuevo.
Antes, el día de Fiesta por excelencia en el medio rural era “el día de la Función” o” Fiesta Grande” que todo  pueblo tenía como exclusiva  una vez al año, generalmente dedicado al patrono o patrona del lugar y suponía un acontecimiento extraordinario ya que todo era especial en ese día: la ropa de vestir, la comida, la bebida, las ganas de divertirse…..
Vamos a relatar más o menos como era ese día y sus preliminares  en un pueblo cualquiera de la montaña palentina hasta mediados del siglo XX.

Días antes de la Fiesta los vecinos miraban al cielo y se preguntaban ¿Tendremos buen tiempo para el día de la Función? Y la víspera se deja de hacer la vida ordinaria y se comienzan los preparativos, como por ejemplo preparar la ropa que se vestirá al día siguiente. Empiezan a llegar los vendedores ambulantes y los feriantes. Los mozos dejan el ganado encerrado y las mozas cesan en las labores .Se alborotan los chiguitos y el pueblo se llena de alegría con la llegada de  los músicos a ritmo de pandereta y tambor. Al anochecer en la pradera empieza el baile con mozas, mozos y forasteros.

Y llega el día señalado, el día de la Función. Por la mañana temprano las mujeres comienzan a preparar la comida en grandes ollas de barro y se empieza a condimentar el típico asado, generalmente cordero  y en algunos casos oveja.
Las campanas de la Iglesia repican anunciando que va a comenzar la Misa. Esta se celebra con los feligreses del lugar y localidades próximas, así como  con algunos hijos del pueblo ausentes el resto del año y que han retornado este día. Después se saca en procesión al patrón, precedido del pendón que llevan airosos los mozos. Durante todo el camino, el disparo de cohetes es constante acompañado por el sonido de tambor y pandereta.
Y hay otro momento cumbre de ese día: la comida familiar. Se tenía muy en cuenta reunir al mayor número de comensales a la mesa entre familiares y amigos. Se consumían viandas especiales que solo se comían ese día o en Navidad.
Acabada la comida y después de la sobremesa los hombres iban a la bolera a jugar al bolo llano y a la calva. Los mozos y mozas acudían a la pradera y al son de tambor y pandereta comenzaba el baile. Generalmente el tambor lo tocaba el hombre y la pandereta la mujer.
Dentro de los bailes, en el Norte palentino se distinguen tres tipos:
-A lo alto o baile agarrado en compás de 2/4
-A lo bajo en ritmo de 3/4 y sus múltiplos y que se baila hombre y mujer frente a frente en un ritmo de jota pausado.
-A lo ligero o a lo menudo es el baile más rápido y ágil, con un movimiento difícil de ejecutar.
Durante el baile aparte del tambor y la pandereta,  se solía arrancar algún rabelista a tocar y cantar coplas alusivas a la Festividad .También las pandereteras entonaban coplas de bienvenida, satíricas y amorosas.
Acabado el baile de por la tarde, se va  a cenar  y por la noche otra vez más baile, hasta que las mozas se retiraban a sus casas y los mozos comenzaban a rondarlas.

Y así terminaba este día, la gente se divertía de una forma sencilla comparada con ahora. Eran otros tiempos en los que no había los recursos que hay hoy, pero se solventaba con la ilusión y las ganas de entretenerse con lo poco que tenían a su alcance.


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